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lunes, 25 de febrero de 2013

“11-M: MADRID 1425”, NOVELA, POR SAID JEDIDI ©, DE TETUAN, MARRUECOS. 1. AGRADECIMIENTOS Y PROLOGO.


Portada: Monumento 11-M (cortesía José Luís Ayuso)


RABAT  2009

A MI ESPOSA, JANNAT Y A MIS HIJAS, INÉS, JIHANE RIME Y A TODOS NUESTROS HIJOS QUE, POR HABER COMPRENDIDO ERRONEAMENTE LOS PRECEPTOS DEL ISLAM, PUEDEN SER CUALQUIER DÍA OBJETO DE UN DESAHUCIO DE LA DECENCIA Y AL PROFESOR BOUJEMAA AL ABKARI MI ORILLA TRAS UN NAUFRAGIO VOLUNTARIO…


«…LO QUE IMPORTA, NO ES EL MUNDO QUE DEJAREMOS A NUESTROS HIJOS, SINO LOS NIÑOS QUE DEJAREMOS A ESTE MUNDO… »
SAR LA PRINCESA LALA MARIEM 
marzo 1999



El Islam es una actitud ante la vida que en su escala de valores tiene plenamente incorporado el ideal de la paz

Centro Islámico de la Republica Argentina


EN MEMORIA DE LAS VÍCTIMAS DEL 11-M Y DE TODAS LAS INTOLERANCIAS



AGRADECIMIENTO A ARAB GULF AGENCY FOR MEDIA AND COMMUNICATION


N° DU DÉPÔT LÉGAL…..2009…MO…23 ISBN   978…9981-0-2636


Los “artefactos” del periodista

(PRÓLOGO)

Said Jedidi no es un desconocido en el ámbito cultural y audiovisual marroquí, ante todo es un eminente periodista; como novelista ha publicado hasta el momento cuatro novelas, 11-M: Madrid 142 es la  quinta en su trayectoria novelesca. Esta obra se mueve en el territorio movedizo de la memoria intentando reconstruir la trágica y desgraciada historia de una familia tetuaní, con la mirada del que se siente fuertemente inspirado por las ramificaciones del terrorismo internacional y sus consecuencias en la zona mediterránea y, precisamente, en Marruecos y España. Ambos países sufrieron un incremento de violencia que dejó unas profundas secuelas en distintos niveles. 
En efecto, Marruecos conoció a finales del siglo XX y principios del XXI, por lo menos, dos momentos claves, uno nacional y otro internacional con repercusiones nacionales,  que influyeron decisivamente en la evolución  sociopolítica y cultural de nuestro país: la muerte de Hassan II y la subida al trono de Mohamed VI significaron una apertura política relativa que se vio concretamente en el ámbito de las libertades, sobre todo la libertad de  expresión tanto periodística como artística. Una de las consecuencias inmediatas de esta nueva situación  es el «boom»  que conoció la novela y, en particular, la novela de tema carcelario y testimonial, en su gran mayoría, escrita por novelistas y narradores que habían vivido la experiencia en su propia carne en las distintas cárceles de los «años de plomo» o en el exilio. Luego, vinieron los atentados de Al Qaeda perpetrados en los Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001, atentados que tuvieron grandes repercusiones internacionales (división del Mundo en dos bandos: los aliados de los Estados Unidos y los “otros” -los “estados terroristas” y, de modo general, los «antiestadounidenses»). Así, la llamada «guerra al terrorismo», bendita  y legalizada por el Occidente y las Naciones Unidas,  fortaleció  la posición de los «águilas» -del petróleo- de la Casa Blanca y les permitió cometer múltiples abusos  y crímenes contra la Humanidad  en sus «guerras santas» que conocemos todos (Guerra de Afganistán (2001), Guerra del Irak (2003) y siguen vigentes otras amenazas de guerras contra Irán y Siria).
En esta novela de Said Jedidi, el lector encontrará distintas alusiones a muchos sucesos internacionales de gran importancia, porque aunque estando muy lejanos de las regiones de conflicto, su impacto se hizo sentir fuertemente también en nuestra zona mediterránea. Consecuentemente, la influencia política y cultural de los sucesos del 11-S se dejó sentir en muchos países del mundo árabe y Marruecos, como país musulmán liberal, en pleno proceso democrático, moderado y tolerante, constituye uno de los objetivos del proyecto terrorista  en esta región cercana a Europa.  De hecho, la ideología extremista de los islamistas conoció  ramificaciones y adeptos no sólo en Marruecos sino también en toda la zona mediterránea (Magreb y Europa).
Los trágicos acontecimientos de Casablanca  (particularmente los del 16 de mayo de 2003) y los de Madrid del 11 de marzo de 2004, son los que suscitaron más polémicas  alrededor del terrorismo (sus causas, secuelas, objetivos…) y condicionaron muchos de nuestros modos de vida y de pensar. Antes, la cultura marroquí había sido marcada, hasta finales de los años 70, por dos grandes corrientes opuestas: el pensamiento revolucionario, progresista, rebelde… y el reaccionario, conservador, tradicional que habían convivido en «armonía» durante largo tiempo…
En la actualidad, la cultura marroquí vive un conflicto múltiple en sus propias entrañas, lo que ha contribuido a la aparición de una pluralidad  compleja de posiciones,  actitudes y discursos contradictorios y paradójicos. En definitiva, esa diversidad de pensamiento si, por un lado,  ha sido valorada como práctica democrática, por otro, ha sido explotada por alguna tendencia para alterar y afectar  directamente los componentes fundamentales de la identidad marroquí, entendida como lengua, religión, cultura y sistema de valores que reúnen y hermanan a los marroquíes. El reto a que se han visto enfrentados nuestros intelectuales-pensadores-creadores es, precisamente, cómo armonizar culturalmente lo que se puede armonizar en esa pluralidad antagónica de discursos y posturas. Muchos de los  intelectuales libres y demócratas han constituido una especie de “frente popular” contra el pensamiento extremista y excluyente declarando la “guerra al terrorismo” local, a su manera,  indagando el malestar profundo de nuestra sociedad y tratando de efectuar una aproximación global a este fenómeno que no es sólo religioso, sino también político, económico, social y cultural.
La novela de Said Jedidi se enmarca en esta perspectiva ideológica, haciendo ecos implícitamente de gran número de los males de la sociedad marroquí que ambiciona  injertarse en un verdadero proceso de modernidad, pero las fuerzas obscurantistas resisten y se oponen cruelmente a todo cambio o evolución en este sentido. La movilización de los intelectuales ha sido decisiva contra toda corriente que intente instaurar en nuestra sociedad la cultura del odio, de violencia –violencia de género nuevo- y de la anacrónica “militancia yihadista” de los “Kamikazes”.
Éste es el contexto general que forma el trasfondo y nutre el fondo de la novela de Jedidi. Por eso, la temática de la novela se revela rica y variada. Su gestación parece ser condicionada por lo que debía ser una crónica del periodista-novelista, corresponsal de la RTM en Madrid, acerca de lo que sucedió en aquel 11 de marzo de 2004, pero el gran impacto del acontecimiento sobre el novelista y bajo la gran conmoción ante lo abominable del acto trágico, le salió la obra como una bala y alcanzó plenamente el blanco. 
Ante todo, el título merece alguna lectura aunque sea descriptiva. A primera vista, se observa que está compuesto de letras y cifras: 11-M: MADRID 1425. Empieza por un número y termina por otro, en el centro un “espacio” en letras mayúsculas. De hecho, el título encierra,  en una especie de síntesis antitética,  elementos espacio-temporales: MADRID, capital española que alude al mundo europeo cristiano, asociada al año 1425, año de la hégira –y no gregoriano, el 2004- que remite, a su vez,  al mundo musulmán.   El 11-M (el 11 de marzo), con que comienza el título, son siglas muy usadas en el léxico periodístico -como el 11-S  (el 11 de septiembre de 2001)-, que señalan un acontecimiento  concreto, crucial en la historia española moderna y sus futuras consecuencias y deducciones. Entonces, el título es provocador, porque suscita varias preguntas ¿Existe una relación entre Madrid y 1425? ¿Por qué el novelista asocia este espacio-tiempo? ¿Qué relación guarda 11-M con 1425? Y, al fin y al cabo, ¿cuál es la intencionalidad de la titulación?
Todos estos componentes enmarcan la titulación de la novela dentro de una estrategia simbólica bien definida cuyo objetivo es adelantar al lector potencial una idea del tema principal del texto narrativo. El título parece falsamente asociar lo inasociable. Precisamente, ahí, radica en gran parte su  curiosidad.
Luego, viene un subtítulo, especie de cita sin referencias precisas, “Era algo así como la génesis atormentada de su destino” tan enigmático como sugestivo que presagia la desgracia de “alguien”. Estos elementos que brinda el título al lector potencial son suficientes para despertar su curiosidad y avivar su ansia para leer el libro.
Entre los paratextos de la obra se destacan dos, relativamente largos, que guardan un estrecho lazo con las relaciones entre Marruecos y España: una “Nota” y un “Epílogo”. Temporalmente, la “Nota” se refiere a 2004 y el “Epílogo”, a 2003. El orden cronológico es un poco curioso, porque frecuentemente el epílogo aporta nuevos detalles para una  comprensión cabal del texto leído (la novela propiamente dicha) y facilita algunas llaves para aclarar el desenlace. Para Jedidi, el “Epílogo” le evoca, de una cierta manera, la “Nota”, de ahí surge la meta última de la paratextualidad  de la novela: complementariedad y dialéctica.
En efecto, Jedidi  empieza su novela por un paratexto que denomina “Nota del autor”. La nota en sí es un procedimiento técnico clásico en la novela tradicional, casi siempre es breve y aporta al lector una precisión o explicación. Sin embargo, la “Nota del autor” al 11-M: MADRID 1425 se presenta un poco larga, explicativa, sí,  pero algo distinta. Es una especie de artículo de opinión bajo forma de crónica o de reportaje periodístico. Un artículo como los que suele escribir Jedidi el periodista. En esta nota aparecen varios nombres, Said Jedidi, Mohamed Chakor, dos eminentes periodistas hispanistas marroquíes, Ángel Acebes, Ministro del Interior de aquel gobierno del Partido Popular, pocos días antes de su caída, Luís José Fernández Ordóñez, alias Yusuf Fernández, asturiano, converso al Islam en 1989, portavoz de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (FEERI) y otros nombres, como Abdelkader, Immad Madani, el universitario, los jóvenes inmigrantes y el viejo imán-predicador  de la mezquita  de Lavapiés, de interés y relieve más bien narrativos que testimoniales. Asimismo, se destaca Madrid y, precisamente Lavapiés, el periférico barrio donde se amontona un gran número de inmigrantes –especialmente musulmanes-, como escenario particular.
El periodista-novelista reitera casi la misma técnica de la “Nota” en el “Epílogo”. A partir de sucesos reales, vivencias personales y obligaciones profesionales, acaecidos el día 5 de junio de 2003, cuando el Presidente Aznar recibió al primer Ministro marroquí Driss Jettou en “Quintos de Mora” en las afueras de Toledo, momento trascendente  en las relaciones hispano-marroquíes en la era “populista”, ya que ese encuentro pretendió desbloquear, en cierta manera, una larga situación de tensiones políticas entre los dos gobiernos.  De hecho, aparecen otras personalidades políticas influyentes hispano-marroquíes.
Entonces, ¿Cuál es la función de la “Nota del autor” y del “Epílogo”? ¿Por qué el novelista siente la necesidad de recurrir a todos estos sucesos? Estos paratextos son una especie de “foco” no sólo de impresiones y crítica satírica de actitudes determinadas sino también de tensiones  e inquietudes, particularmente de orden político y  religioso. Ambos se complementan dialécticamente, son explicativos y enfoque del mismo objetivo, de ahí, podrían tener una función múltiple: por una parte, el periodista-novelista alude en filigrana a los males del sistema político de que adolecen los gobiernos –el español en especial- de los dos países vecinos, lo que empeora cada vez más la convivencia en la zona y, por otra, subraya, ante todo, que la labor del periodista podría dar lugar a un trabajo artístico y que ambas tareas podrían ir estrechamente asociadas. En efecto, en estos paratextos aparecen los mayores motivos de la génesis de la novela, ya que Said Jedidi alude a muchos acontecimientos históricos reales, plantea varias preguntas-reflexiones espinosas, conflictivas, paradójicas, ideologizantes, problemáticas… acerca de las relaciones hispano-marroquíes por la alusión al encuentro de los “Quintos de Mora”, y del Islam y del Occidente, tomando como base los insólitos acontecimientos del 11 de marzo de 2004 y lo que se ha barajado a su alrededor.  Por último, el novelista subraya su voluntad de pasar del “reportaje-crónica”  o del artículo de opinión a la escritura narrativa creadora para contribuir, a su manera, a testimoniar artísticamente, a suavizar los odios y a reconciliar los contrarios: el otro no es siempre el infierno! De hecho, tanto la temática como la técnica narrativa de la novela se inspiran mucho de la realidad esbozada en la “Nota del autor” y en el “Epílogo”.
El novelista-periodista consigue articular una estructura novelesca que integra orgánica y dinámicamente las coordenadas espacio-temporales. La novela se compone de cinco capítulos, cada uno va  precedido por  un título elocuente y simbólico. La estructura externa de la novela está enriquecida por varios paratextos. La “Nota del Autor”, sitúa  el inicio de la acción en Madrid (precisamente, en Leganés) y, en el primer capítulo, se traslada a F’nideq, Tetuán… o sea, al Norte de Marruecos, donde Yussef, el protagonista, nació,  creció y vivió entre los suyos.
La historia está  a cargo de un narrador en tercera persona, a veces demasiado omnisciente. La narración se hace de modo analéptico. Primero, el narrador presenta a un personaje femenino emblemático, Muy Malika, después de la muerte de Yussef, su único hijo y, luego, a partir de ese momento remonta el tiempo para completar la presentación del joven tetuaní y de su familia (su primer mundillo: infancia sin problemas en un barrio popular…, relación con su padre, algo conflictiva y, luego, su emigración a España, su cambio de comportamiento después de  adherirse a la “causa” de los islamistas extremistas, hasta su acto suicida final). El vaivén de la historia  entre el hoy y el ayer y los cambios de la perspectiva temporal son perceptibles sin gran esfuerzo. La visibilidad temporal facilita la lectura de la novela.
El tema principal, como se ha dicho,  se refiere a los ataques terroristas en cuatro trenes de la red de Cercanías de Madrid el 11 de marzo de 2004 y a la implicación efectiva de Yussef en uno de esos trágicos atentados. El novelista ha sabido variar y ensanchar la temática de su novela. La trama evoluciona haciéndose absorbente y enredada. Así, aparecen varios otros subtemas en filigrana, estrechamente enlazados con el principal. Se puede resumir los más importantes  como sigue:
- problemas socio-económicos como la miserable condición femenina, la pobreza de las capas inferiores norteñas, la gran riqueza conseguida y abultada sin gran esfuerzo mediante el tráfico de las drogas y el contrabando; la juventud y las inseguras perspectivas del futuro, etc.
- problemática cultural e identitaria, ¿Quiénes somos? ¿Es marroquí Yussef, aquel joven-bomba? ¿Es nuestro ese “Islam” preconizado por Yussef  que permite matar a inocentes? ¿Dónde están los depositarios de nuestros verdaderos valores morales, religiosos y civilizacionales?...
- problemática de la religión que surgió con el fenómeno del terrorismo (el desviamiento y el abandono del verdadero Islam que viene rigiendo admirablemente durante largos siglos no sólo la vida espiritual de los musulmanes sino también su vida cotidiana; el Islam político –concretamente el/la “Yihad” demagógico-a, o sea, la novela discute cómo el Islam ha sido interpretado e invertido ideológicamente por los salafistas fundamentalistas para justificar el extremismo y el terrorismo con el objetivo de establecer la cultura de la intransigencia e intolerancia…); motivo que los extremistas españoles –y, occidentales, en general-  explotan desmedidamente para atacar el ISLAM y a TODOS los musulmanes sin ninguna distinción y tachar a estos últimos  de “terroristas” sin ningún fundamento  con el objetivo de crear una atmósfera de tensión permanente entre el Oriente y el Occidente, acondicionar y avivar el comportamiento racista antiárabe (alusión despectiva al “moro” e irónicamente a “Matamoros”)
- imagen de España en Marruecos, elaborada particularmente por los jóvenes marroquíes; 
- la España oficial (el gobierno de Aznar) y su actitud hostil o, por lo menos, menos amistosa para con Marruecos, vecino ancestral y privilegiado debido al legado histórico común;
- la posible convivencia hispano-marroquí, debido a que los dos pueblos están condenados a entenderse y a respetarse mutuamente  debido a la geopolítica, a la insistente mundialización  y, sobre todo,  al legado histórico común;
- en filigrana y como tela de fondo de la novela, como se ha dicho, la polémica suscitada por el terrorismo, la política de la “guerra contra el terrorismo” y sus nefastas consecuencia en el mundo islámico.
Esta novela enriquecerá, sin ninguna duda, el diálogo entre marroquíes y españoles y el debate alrededor de ese nuevo fenómeno que empieza a roer nuestras sociedades. La ficción constituye también uno de los medios de lucha, de toma de conciencia, de apertura sobre y al “otro”, evidentemente, este discurso tiene una implicación política clara: uno de los objetivos de la novela es la invitación al asentamiento de una “ética” política equitativa, tolerante y reconciliadora entre las dos orillas.
Para concluir, uno de los logros del 11-M: Madrid 1425, es que Said Jedidi acierta, sin duda, en  aportar su granito de arena invitando, por un lado, a empujar al lector tanto marroquí como español a reflexionar sobre problemáticas cruciales relativas especialmente a la convivencia hispano-marroquí en la cuenca mediterránea y, por otro, en obrar para consolidar el edificio de la llamada “literatura marroquí de expresión española”. 
BOUJEMAA EL ABKARI
UNIVERSIDAD HASSAN II
FACULTAD DE LETRAS DE MOHAMADÍA
MARRUECOS

Que adoren, pues, al Señor de esta Casa [la Ka‘ba] y Le agradezcan Por haberles proveído el sustento para que pudieran saciar el hambre y haberles dado seguridad.
CORAN SURA 106

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