Se habían conocido allá por el año 33, en la vuelta de la Universidad, a la salida del nocturno. Tenían la misma edad, pero ella terminaba Preparatorios, y él Secundaria. Un poco por eso, y otro poco por ser tan seria y recatada; él le vio algo de superior y le costó abordarla. Que lo había deslumbrado no cabían dudas, así que se armó de coraje y al fin le habló.
A ella también le gustó la pinta del cortejante, y así como quien no quiere la cosa, negativa va, negativa viene, lo fue llevando a su terreno y terminó aceptando... con unas cuantas condiciones: No le interesaba perder el tiempo y la finalidad de la relación debía ser el matrimonio; pero antes, quería terminar su carrera.