Aún recuerdo el día en el que me abrazaste por primera vez.
Parecido a este,
también había un gran árbol cerca y se oía el agua.
Tus pupilas son las mismas que las de entonces;
tu cuerpo es otro, si,
pero tu espíritu sigue siendo el mismo,
el mismo que aquel día me hizo quererte para siempre.
Ahora te he encontrado en una ciudad,
lejos de nuestros hermanos y de nuestra tierra.
Dices que te vas,
que quieres saber quién eres
-yo también-.
Pero esta vez no me preocupa,
sé, que volveré a encontrarte,
en otro lugar,
en otro tiempo,
en otro cuerpo,
en otro abrazo
que nos devuelva a los dos
aquel día en el que nos conocimos.
- - - - - - - - - - - - - - - - - - - -