Ilustración Paula Velázquez Lanzmaier
Sin rumbo, sin orientación. Así viajó. Sólo con la esperanza de ser encontrado quién sabe cuándo, o dónde.
Recorrió tantas plenamares y bajantes que, por razones ajenas a su voluntad, lo alejaron de las costas. Tantas que ya perdió la cuenta.
Durante su travesía, mil y una veces se preguntó si todo eso valió la pena; si no hubiera sido mejor morir o agotarse en una playa lejana que en alta mar. Desesperado, claudicó en distintas oportunidades y abandonó la certeza tiempo atrás. Pero sin embargo, así como cada valle menguaba sus fuerzas, cada cresta reivindicaba su convicción.