Es un día de
tantos que despierta con el rumor de los automóviles. Los pájaros ahora anidan
sobre el intestino eléctrico de las ciudades. Su canto ya no despierta a sus
moradores que caminan indiferentes al drama del pájaro.
Esta página intenta ser un espacio multicultural donde todas las personas con inquietudes artísticas, en cualquier terreno que sea puedan publicar sus creaciones en forma libre y sin ningún tipo de censura. Son bienvenidas todas las muestras de las bellas artes que los lectores del blog nos quieran acercar. El único criterio válido es el de la expresividad, y todo aquél que desee mostrar sus aptitudes no tendrá ningún tipo de censura previa, reparos o correcciones. Este espacio pretende solamente ser un canal más donde los artistas de todas las latitudes de nuestra Iberoamérica puedan expresarse. Todas las colaboraciones serán recibidas ya sea en nuestro correo todaslasartes.argentina@gmail.com o bien en nuestra página en facebook denominada "Todas Las Artes Argentina" (Ir a http://www.facebook.com/profile.php?id=100001343757063). Tambièn pueden hacerse amigos de nuestra Página en Facebook yendo a https://www.facebook.com/pages/Todas-Las-Artes-Argentina/249871715069929
Mostrando entradas con la etiqueta GONZALEZ TREVIÑO VICTOR. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GONZALEZ TREVIÑO VICTOR. Mostrar todas las entradas
miércoles, 19 de noviembre de 2014
miércoles, 17 de septiembre de 2014
CIRCO URBANO®, por Víctor González Treviño, de Reynosa, Tamaulipas, México
El
público seguía atento la trayectoria de las pelotas que danzaban en al aire.
Uno, dos, tres piruetas después, cerraba magistralmente el espectáculo con la
mirada atónita de sus espectadores. Montó un monociclo para pasar la “charola” entre los asistentes.
Se escuchó el rugido de un león.
martes, 29 de julio de 2014
LA VIAJERA©, por Víctor González Treviño, de Reynosa, Tamaulipas, México
Fue
un verano como cualquier otro. Un horno de 40 grados, Estaba sentado en la
central de trenes, en esa época, aún era de pasajeros que iban y venían
desaforados unos contra otros. Sudados. Azorados si por vez primera llegaban a
la ciudad. Entre la muchedumbre, vi el rostro más hermoso que contrastaba con
el gris de las instalaciones ferroviarias. Era una joven de aspecto alegre.
Descendió del vagón con los brazos abiertos como si quisiera volar y
aterrizaron sus ojos en mí. Avanzó con una seguridad que yo no tenía. –Sàbes
vos, ¿dónde puede una comer acá?- su acento extranjero se mi hizo más
sensual que ella misma. Vestía algo extraño. Un tipo de moda que tardaría
muchos años en llegar al pueblo. Muy esporádicamente algún joven se atrevía
vestir los pantalones acampanados, Ella vestía un pantalón viejo, rasgado,
deslavado, muy, muy ajustado y una blusa de apariencia fresca como su sonrisa.
Con timidez le indique la fonda de la central y me atreví a sugerir. –Si pides
el caldo, recordarás siempre esté lugar-. Me observó con una curiosidad que me
incómodo y de pronto tomó mi mano. –Anda acompáñame con un café-. En la
proximidad su rostro era más hermoso y jovial, accedí sólo para seguir
contemplando su belleza como cuando contemplas una obra de arte.
viernes, 25 de julio de 2014
LOS TESTIGOS©, por Víctor González Treviño, de Reynosa, Tamaulipas, México
Los tacones soportaron todo el peso de la pasión, dejaban
huella de la belleza de Melisa en cada andar, tal vez por eso, ese día trágico
no la acompañaron a la morgue a identificar su propio cadáver.
martes, 8 de julio de 2014
INSTRUCCIONES PARA ENTRAR A UN BAR DE MALA MUERTE, por Víctor González Treviño, de Reynosa, Tamaulipas, México
Si usted está resuelto a irse de parranda a un bar de mala muerte. Lea con
cuidado las siguientes instrucciones. ¡Créame le salvaran el pellejo!
martes, 1 de julio de 2014
EN EXTINCION, por Víctor González Treviño, de Reynosa, Tamaulipas, México
Lanzó
una llamarada que iluminó el fondo negro del firmamento.
Un automovilista se le quedó mirando, ensimismado en esa
habilidad de arrojar lumbre por la boca. Los dragones si existen, le diría a su
pequeño hijo si un día le preguntara por esos reptiles mitológicos de la Edad Media.
miércoles, 25 de junio de 2014
EL CHATO, por Víctor González Treviño, de Reynosa, Tamaulipas, México
El chato corre con todas sus fuerzas entre los pasillos
del mercado. En grandes zancadas elude costales de azúcar, cajas de
tomate y marchantas que no dejaban de regatear los precios.
martes, 3 de septiembre de 2013
EL EJEMPLO ©, por Víctor González Treviño, de Reynosa, Tamaulipas, México
La silueta cobarde no se refleja en
la pared, el pobre tipo no sabe que a la vuelta de la esquina se encuentra el
horror. La silueta lo sabe pero no puede hacer nada, lo más fácil es
abandonarlo después de tantos años de andar juntos, arrepentida regresa,
demasiado tarde porque una navaja termina con la relación de ambos, el cuerpo
cae inerte.
miércoles, 24 de julio de 2013
ANTÓGENES©, por Víctor González Treviño, de Reynosa, Tamaulipas, México
La tarde se dibujaba en un ocre naranja. El pavimento
soltaba los vapores de la caldera en que se convirtió durante la mañana llena
de estiaje.
Pero a Fermín no le preocupaba el
calor para nada. Sentado en la banca del parque “Niños Héroes” daba fe
testimonial de los efectos de los inclementes rayos solares de un junio en
extinción. -50 grados a la sombra-recordó el reporte del tiempo en la radio.
Levantó la vista y observó las hojas
del nogal apenas en un movimiento leve. – lo bueno que esta esté arbolito- y
pensó en las personas que no tienen su suerte.
martes, 13 de noviembre de 2012
EL ESCRIBANO, por Víctor González Treviño, de Reynosa, Tamaulipas, México
Se sentó a escribir la
novela más larga de su vida, papel, lápiz y la máquina. En los primeros
teclazos, un dolor de pecho terminó con
su novela.
viernes, 12 de octubre de 2012
RUMOR LEJANO, por Víctor González Treviño, de Reynosa, Tamaulipas, México
-Escuchaste,
viejo?-
-Qué
mujer, ya deja dormir.
-No en
serio, desde hace ratito escucho voces a lo lejos-
-Pues
yo no oigo nada, te tomates la medicina-
- Si,
viejito, mucho antes de que tú llegaras, después de que la comadre estuvo aquí.
-De
seguro está soñando despierta, mujer-
- No,
pos si nomás cené un atolito y un tamal que traiba la comadre.
-Y eso
que?
-Que
no has escuchado que cuándo uno come pesado, tiene pesadillas, y pos yo cené
ligerito-
-La
pesada eres tú mujer, que no dejas dormir.
-Pos,
ansina estaba yo con el ojo pelón esperando que llegarás.
-Oites!!!
Ahora son pasos, hay viejo párate a ver que es…ay,ay,ay.
-Ya
mujer no es nadie, mira que el chucho no ha ladrado-
martes, 18 de septiembre de 2012
LAS ZAPATILLAS, por Víctor González Treviño, de Reynosa, Tamaulipas, México
Andalucía se puso muy contenta al ver las zapatillas de tacón dorado que sobresalían entre el mugrerío que desbordaba del bote de basura. En el callejón no había nadie más. Sin embargo atisbó hacia a todos lados para asegurarse de miradas indiscretas al momento de agarrarlas. Al llegar a su casa se las calzó.
Perfectas para su pie.
martes, 10 de julio de 2012
LAS ARGOLLAS®, por Víctor González Treviño, de Reynosa, Tamaulipas, México
Estaban ahí. En un estuche de terciopelo negro que hacía contraste con el dorado de sus circunferencias. Eran las argollas perfectas para sellar el compromiso con Estela.
Preguntó por el precio y después de un regateo salió con los anillos dispuesto a presumirle a su amada la adquisición.
Ambos decidieron no utilizar los anillos de herencia que dio la madre de Alberto. No por desairar a su madre sino para romper un poco la tradición de heredar las prendas familiares.
Llegó a casa cuando la cena estaba servida. Un beso. Un hola, ¿cómo te fue? Platos, asado con papas, vegetales y una botella de vino tinto que al final de la cena, media botella estaba consumida.
Al ver las argollas, Estela gritó de la emoción ¡Las encontraste! ¿Dónde?
Alberto explicó con detalles el regateo en la casa de empeño. ¡Al final, cuando el dependiente se enteró de que eran los anillos que soñábamos, casi me los regala!
-Que bueno, pero, ven vamos a dormir que ya es tarde.
Alberto se dejo conducir por Estela hacía la recámara y sin destender las sábanas hicieron el amor.
Después, Estela seguía observando los anillos y fue cuando se percató de la fecha.
¡Alberto! Despierta, tiene una grabación.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




.jpg)






