A Andrea, Adriana, Esteban y Rafa. Ad multos annos.
Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora
campos de soledad, mustio collado...
Rodrigo Caro, Canción a las ruinas de Itálica.
Hace tiempo que estábamos deseando organizar una salida, una pequeña
excursión. Se trataba, como siempre, de visitar viejos poblados, refugios,
fortalezas o casas de otros siglos que el tiempo y el abandono han ido
derribado, y que, lentamente, se van recuperando. Sentimos una especial atracción
por las ruinas y las caminatas por la montaña, por respirar aire puro, comer
luego bien en algún restaurante del lugar, pasar un rato agradable con
compañeros y amigos, y volver a casa habiendo conocido algo más de nuestra
patria y de su cultura. Las pocas excursiones que hemos hecho hasta ahora no
nos defraudado lo más mínimo. Tampoco lo ha hecho la de hoy.