Profundo
jardín de la inconstancia
de sombras y
escuálidas figuras
desdenes de
flores que no abrieron
abruman la
penumbra,
cayendo en
abismos admitidos
que anhelan
la sangre que no corre
de bosques
insondables... Sin alivio...
muñeca brava, bien cotizadaSos un biscuit de pestañas muy arqueadas
La música de Buenos Aires se escapaba por las puertas abiertas del improvisado salón de baile del pub de la esquina de Junction Road y Dartmouth Road, cerca de la estación de Tufnell Park.
José marcaba el ritmo del tango con las palmas de las manos, mientras que su voz se escuchaba por encima de la música diciendo:—Uno, dos, uno. Mover el pie izquierdo, lentamente hacia dos, tres, dos. Ahora con el derecho dar un paso también hacia adelante, pero solo recorriendo la mitad de la distancia. Tac, tac, tac. Repetir el movimiento con el mismo pie —siguió— tres… con el pie derecho dar un paso exagerado hacia el costado, abriendo las piernas de manera tal que le permita al compañero introducir su pierna entre las del otro, tirando una patada asustada...