Ilustración:
Malena Lorenzo
Toda mi vida sentí rechazo por programas de televisión
como Showmatch, Gran Hermano, La isla del bailando, entre otros; y, sobre todo,
hacia la gente que, en un estado de profunda estupidez, admira y sigue la vida
(¿es posible decir obra?) de famosos que sólo muestran cuerpos trabajados y
operados o simplemente pasan las horas armando escándalo. Creía que era por el
mero hecho de querer llevar la contra. Ser diferente y lidiar con el resto es
algo que me satisface, me atrae. Sin embargo, hoy me doy cuenta que de a poco
voy entendiendo los verdaderos motivos.














